Diálogo poético
Interlocutores:
Hospitalario y Genovés, piloto de Colón.
Hospitalario. -Cuéntame, por favor, todo lo que te aconteció en esta
navegación.
Genovés.- Ya te he contado cómo di la vuelta a todo el mundo y
también cómo llegué a la isla de Taprobana y me vi obligado a saltar a
tierra, y después, huyendo de la furia de los habitantes del lugar, me
introduje en una selva, y salí a una gran llanura justo debajo de la
línea equinoccial.
Hospitalario.-¿Qué te sucedió allí?
Genovés.-Encontré en seguida un escuadrón de hombres y mujeres
armados, y muchos de ellos, entendían mi lengua, y me condujeron a la
Ciudad del Sol.
Hospitalario.-Dime cómo está hecha esta ciudad y cómo es gobernada.
Genovés.-En una amplia llanura se levanta una colina sobre la cual se
encuentra la mayor parte de la ciudad; sus confines, sin embargo, van
mucho más allá de la base del monte, que es tan grande que la ciudad
tiene un diámetro de dos millas e incluso más, y aproximadamente un
círculo de siete; además, debido a la pendiente, tiene un espacio mayor
que si estuviese en el llano.
La ciudad está dividida en siete círculos grandísimos que llevan el
nombre de los siete planetas, y se pasa de uno a otro a través de cuatro
calles y cuatro puertas, que miran a los cuatro ángulos del mundo, y
está construida de tal forma que si fuese tomado el primer círculo, se
necesitaría más esfuerzo para el segundo, y después más, de forma que
siete veces sería necesario tomarla para vencerla. Pero, a mi parecer, no
se puede ni siquiera tomar el primero, tan grande es y lleno de
terraplenes, y tiene baluartes, torreones, artillería y fosos en el
exterior.
Entrando, pues, por la puerta Tramontana, que está cubierta de hierro
y hecha de forma que se levanta y baja con un maravilloso mecanismo, se ve
un terreno llano de cincuenta pasos entre la primera muralla y la
siguiente. Después están los palacios todos unidos alrededor del muro,
de forma que podrías pensar que se trata de uno solo, y en la parte de
arriba tienen unas galerías apoyadas en columnas, como los claustros de
los frailes, y en la parte inferior no hay entrada, si no es en la parte
cóncava de. los palacios. Después tienen hermosas estancias con ventanas
al lado convexo y al cóncavo, separadas entre sí por finos muros. El
muro convexo tiene 'solamente un espesor de otro, palmos, el cóncavo
tres, los medianeros uno o poco Más.
Inmediatamente después se llega al segundo llano, que tiene dos o tres
pasos menos, y se ven los segundos muros con las galerías exteriores y
gentes paseando; en la parte interna está el otro muro que cierra a los
palacios en medio, y tiene el claustro con las columnas en la parte
inferior, y en la parte superior hermosas pinturas.
Y así, siempre por llanos, se llega hasta el más alto. Sólo cuando
se pasa por las puertas, que son dobles por el muro externo e, interno, se
sube por tales escalinatas, que casi no se nota, pues suben oblicuamente,
y os distintos escalones son de una altura casi invisible.
En la cima del monte hay una gran llanura y en el centro se levanta un
templo de una construcción maravillosa.
Hospitalario.-Por tu vida, continúa continúa.
Genovés.--El templo es perfectamente circular y no tiene muros
alrededor, sino que está construido sobre columnas robustas y muy
hermosas. Está cubierto por una gran cúpula, que tiene en el centro una
cúpula menor con una abertura sobre el altar, que es único y está
situado en medio del templo. Lo rodean columnas casi unos trescientos
pasos o más, y por fuera de las columnas de la cúpula están los
claustros de unos ocho pasos con muros poco elevados y asientos, que
están en la parte cóncava del muro exterior, si bien en todas las
columnas interiores, que sin el muro por medio sostienen conjuntamente el
templo, hay muchos asientos portátiles.
Sobre el altar solamente hay un mapamundi bastante grande, sobre el que
está pintado todo el cielo y otro sobre el que está pintada la tierra.
Después sobre el techo de la cúpula están representadas todas las
mayores estrellas del cielo, y de cada una de ellas con tres versos se
describen el nombre y la influencia que ejercen sobre las cosas terrenas;
están también los polos y los círculos, no terminados del todo, porque
falta la parte interior del muro, pero pueden completarse en
correspondencia con los globos del altar. Están siempre encendidas siete
lámparas con los nombres de los siete planetas.
En la parte más alta del templo, alrededor de la cúpula pequeña, hay
algunas celdas, y otras muchas más grandes se encuentran encima de los
claustros, y aquí habitan los religiosos, que son unos cuarenta.
Sobre la cúpula hay una banderola para indicar la dirección de los
vientos, de los que conocen treinta y seis, y saben cuando sopla cada
viento qué cambios de tiempo trae. También se encuentra allí un libro
de, cosas importantísimas escrito con letras de oro.
Hospitalario.-Por tu fe, aquí te esperaba, cuéntame todo lo
concerniente a la forma de gobierno.
Genovés.-Entre ellos hay un príncipe sacerdote, que se llama Sol y en
nuestra lengua le llamaríamos Metafísico: éste es el jefe de todos en
lo espiritual y en lo temporal y todos los asuntos van a para a él, Tiene
tres príncipes adjuntos: Pon, Sin y Mor, que significan: Potestad,
Sabiduría, Amor.
El Potestad se encarga de todo lo relativo a la guerra y a la paz y del
arte militar; tiene el mando supremo en la guerra, pero no sobre el Sol;
se encarga de los oficiales, de los guerreros, de los soldados, de las
municiones, de las fortificaciones y de las conquistas.
El Sabiduría se encarga de todas las ciencias y de los doctores y
magistrados de las artes liberales y mecánicas, y tiene bajo su mando
tantos oficiales como ciencias: está el Astrólogo, el Cosmógrafo, el
Geómatra, el Lógico, Retórico, el Gramático, el Médico, el Físico,
el Político, el Moralista, y tiene un solo libro que contiene todas las
ciencias, que hace leer a todo el pueblo, a la usanza de los pitagóricos.
Y éste ha hecho representar en todas las murallas, sobre las galerías,
por dentro y por fuera, todas las ciencias.
En los muros exteriores del templo y en las cortinas, que se bajan
cuando se predica, para que la voz no se pierda, están representadas de
forma ordenada todas las estrellas, cada una descrita con tres versos.
En el interior del primer círculo están todas las figuras
matemáticas, en número mayor dé las descritas por Euclides y
Arquímídes, cada una con una proposición explicativa. En la parte
exterior está el mapa de toda la tierra, y después las tablas de cada
país con sus ritos, costumbres y leyes, y con los alfabetos y su
correspondencia con el suyo.
En el interior del segundo círculo están todas las piedras preciosas
y no preciosas, y minerales, y metales verdaderos y pintados, con una
explicación en dos versos para cada una de estas cosas. En el exterior
están representados toda clase de lagos, mares y ríos, vinos, aceites y
otros licores, con sus características, origen y propiedades, y hay
garrafas llenas de diversos, licores de cien y trescientos años, con los
que curan casi todas las enfermedades.
En el interior del tercer círculo están pintadas todas las clases de
hierbas y árboles del mundo, e incluso en tiestos de tierra colocados en
la galería, con explicaciones del lugar donde se encontraron por primera
vez, con sus características y las afinidades que tienen con las
estrellas y con los metales y con los miembros humanos y su uso en
medicina. En el exterior todas las especies de peces de ríos, lagos y
mares, con sus características, y su modo de vivir, de reproducirse y de
criarse, y para qué sirven y sus afinidades con las cosas terrestres y
celestes tanto artificiales como naturales, hasta el punto que me asombré
al encontrar un pez en forma de obispo, de cadena, de clavo y de estrella,
exactamente con la misma forma que tienen entre nosotros. Hay erizos
marinos de los que viven en la superficie y a mayor profundidad, moluscos,
y todo cuanto es digno de saberse está representado con maravilloso arte
pictórico y con un texto que lo explica.